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Ocho provincias pretenden modificar los combustibles de Argentina y automotrices alertan sobre problemas en motores

Ocho provincias pretenden modificar los combustibles de Argentina y automotrices alertan sobre problemas en motores

Las ocho provincias argentinas que integran la Liga Bioenergética (Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán) quieren aumentar el porcentaje de biocombustibles en la nafta y el diesel que se venden en la Argentina. El objetivo es incrementar el corte con etanol y biodiesel de producción local, para impulsar las economías de esas provincias.

Sin embargo, las automotrices se oponen: aseguran que esto obligaría a recalibrar los motores de todos los vehículos del parque automotor argentino -nuevos y viejos, casi 14 millones de unidades- para adaptarlos a estos cambios.

La puja entre las dos partes llegó hasta el Gobierno nacional, que deberá tomar la decisión final. El plazo vence en mayo de 2021.

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La norma, que se creó para desarrollar pymes productoras en el interior y que Mauricio Macri prometió extender sin cambios, obliga actualmente a mezclar un 12% el etanol en las naftas y en un 10% el biodiésel en el gasoil.

Una carta firmada por Daniel Herrero, presidente de Toyota y Adefa (la cámara que agrupa a las automotrices) apuntó al ministro Matías Kulfas y alerta sobre un conflicto que va tomando forma entre el campo, automotrices y petroleras.

La carta adelanta un debate: el de la matriz energética que elegirá el Gobierno. Pero, más puntualmente, advierte sobre los costos requeridos en renovación, algún efecto contaminante, el golpe a la billetera de los consumidores y el impacto sobre los motores de los autos del actual parque automotor que puede tener un proyecto presentado por la denominada Liga Bioenergética formada por algunas provincias (Santa Fe, Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires) que pretende reemplazar la ley de biocombustibles sancionada en 2006 y cuya fecha de vencimiento es en mayo de 2021.

El proyecto de la Liga pretende llevar el primero a un 15% sin un marco temporal establecido y el segundo, al 15% en forma inmediata; al 18%, en 18 meses, y al 17,5% -como máximo- el 31 de diciembre de 2027.

Los petroleros, en alianza con las automotrices, afirman que un proyecto así no sólo implicaría una suba de precios en los surtidores a los consumidores, sino que provocará una baja en la recaudación del Estado por una caída retenciones, ya que derivaría producción del campo a la industria energética.

A contramano, los productores de biocombustibles sentencian que es tiempo de una nueva ley. Dicen que lo que fabrican es mejor para el medioambiente que los combustibles fósiles y aseguran que esta idea permitirá reducir las importaciones, o sea, gastar menos dólares. No es una promesa menor en tiempos de escasez de divisas y cepo cambiario.

En la carta se destacó que se considera “imprescindible” el llamado a una mesa de trabajo con todos los actores del sector involucrados en el tema, “con el objetivo de analizar y discutir en conjunto todos los aspectos que hacen al acrecentamiento del corte de etanol y de biodiésel, a fin de poder consensuar los métodos y procedimientos para poder llevar a cabo tales efectos”.

La misiva cita especialmente, además, el proyecto que ya tuvo media sanción en Santa Fe y que incrementa estos cortes en el caso del biodiésel. Ese apoyo en el Senado de la provincia de Omar Perotti a un corte del 100% para el diésel (flotas cautivas, vehículos del Estado y transporte público) logrado con el apoyo de productores de azúcar, maíz y soja, fue el detonante que obligó a las automotrices a enviar el miércoles la carta a Kulfas.

En las terminales automotrices consideran que el proyecto es “inviable”. Afirman que no hay antecedentes mundiales de países que subsidien la producción y venta de esos productos, de un corte de etanol y biodíesel que suba progresivamente, y que los pocos países que adoptaron reglas similares tienen escala, como Brasil o algunas ciudades de Estados Unidos, lo que les deja margen para calibrar los motores de los autos que producen y no terminar contaminando más el medio ambiente. Hoy, la Argentina tiene un parque automotor de 14 millones. Por otro lado, remarcaron que es un problema que las provincias vayan eligiendo diferentes cortes entre sí. “Vas a Santa Fe cargás un diésel, y pasás a Córdoba, y cargás otro”, ejemplificaron en una.

“No vemos problemas en que haya un aumento del corte. Pero va a llevar tiempo (dos años) y a requerir inversiones y calibrar los motores. Alertamos que no tenemos la escala, porque el mercado argentino no lo da y que no se puede hacer progresivamente. Además, tenés que ver qué hacés con el parque actual. El otro problema es a qué precio vendés ese corte mayor”, se dijo.

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